Garajes y Seguridad Contra Incendios: Normativa Actual, Exigencias Técnicas y Retos ante la Movilidad Eléctrica

Garajes y Seguridad Contra Incendios: Normativa Actual, Exigencias Técnicas y Retos ante la Movilidad Eléctrica. Marco normativo y fundamentos esenciales de protección en garajes. 

Los garajes, ya sean privados, comunitarios o de uso público, representan espacios con una elevada carga térmica y un riesgo potencial significativo de incendio. La presencia de vehículos, combustibles, aceites, plásticos, neumáticos y sistemas eléctricos incrementa la probabilidad de propagación rápida del fuego, especialmente en entornos cerrados o subterráneos con ventilación limitada.

La legislación española establece un conjunto riguroso de medidas destinadas a garantizar la seguridad de las personas, facilitar la intervención de los servicios de emergencia y minimizar daños estructurales. Estas exigencias se encuentran recogidas principalmente en el Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI) del Código Técnico de la Edificación (CTE) y en el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI), además de disposiciones autonómicas complementarias.

Protección pasiva y activa: el papel estratégico de las ignifugaciones

Las ignifugaciones constituyen uno de los pilares fundamentales dentro de la protección pasiva contra incendios en garajes. Su función principal es aumentar la resistencia al fuego de elementos estructurales como vigas, pilares, forjados y cerramientos, garantizando que mantengan su estabilidad durante el tiempo suficiente para permitir la evacuación y la actuación de los equipos de extinción.

La normativa exige, en la mayoría de los casos, una resistencia mínima al fuego de EI-120 en los elementos separadores entre el garaje y otras zonas del edificio. Para alcanzar estos niveles, se aplican pinturas intumescentes, morteros ignífugos y paneles específicos certificados. Estas soluciones técnicas no solo cumplen con los requisitos reglamentarios, sino que también optimizan la durabilidad y el comportamiento estructural ante temperaturas extremas.

Criterios técnicos que debe cumplir una empresa de ignifugaciones especializada

La correcta aplicación de los sistemas de protección requiere la intervención de una empresa de ignifugaciones debidamente habilitada y con acreditación oficial. El cumplimiento normativo no admite improvisaciones: cada material debe contar con su correspondiente ensayo, clasificación y certificación conforme a la normativa europea vigente.

Los profesionales cualificados realizan estudios previos de carga térmica, análisis de sectorización y evaluación de puntos críticos. Además, garantizan la trazabilidad de los productos empleados y documentan cada intervención para su posterior inspección. La falta de adecuación técnica puede derivar en sanciones administrativas y responsabilidades civiles en caso de siniestro.

Equipos portátiles y suministro reglamentario 

La instalación de extintores portátiles es obligatoria en todos los garajes, debiendo situarse cada 15 metros lineales de recorrido o fracción. Estos equipos deben ser fácilmente accesibles, estar correctamente señalizados y mantenerse operativos mediante revisiones periódicas. La adquisición de dispositivos certificados puede realizarse mediante plataformas especializadas como comprarextintores.es, siempre asegurando que los modelos seleccionados cumplen con las especificaciones técnicas exigidas por el RIPCI.

En garajes con superficie superior a 500 m² o capacidad para más de 25 vehículos, también resulta obligatoria la instalación de Bocas de Incendio Equipadas (BIEs) y, en determinados supuestos, sistemas automáticos de rociadores. La correcta selección de equipos influye directamente en la eficacia de la primera intervención ante un conato de incendio.

Clasificación de garajes y nivel de exigencia normativa

La regulación distingue entre garajes privados, garajes comunitarios y garajes públicos. A medida que aumenta la superficie o el número de plazas, se incrementa el nivel de exigencia técnica.

Los garajes inferiores a 100 m² presentan requisitos básicos, mientras que aquellos que superan los 500 m² requieren sistemas avanzados de detección automática, compartimentación reforzada, ventilación mecánica forzada y múltiples salidas de evacuación independientes.

Esta clasificación determina la obligatoriedad de disponer de centrales de alarma, sistemas de extracción de humos y sectorización estructural específica para limitar la propagación del fuego.

Compartimentación y resistencia estructural al fuego

La compartimentación adecuada impide que el incendio se extienda a otras áreas del edificio. Los cerramientos deben garantizar una resistencia mínima de 120 minutos, mientras que las puertas de acceso han de ser cortafuegos con clasificación EI2 60-C5 o superior, dotadas de cierre automático.

La protección estructural no solo afecta a muros y techos, sino también a conductos de ventilación, pasos de instalaciones y juntas de dilatación, que deben sellarse con materiales intumescentes certificados para evitar la transmisión de llamas y gases calientes.

Evacuación segura y señalización obligatoria

La normativa establece distancias máximas desde cualquier punto del garaje hasta una salida protegida. En superficies superiores a 100 m² o con más de 25 vehículos, se exigen al menos dos salidas independientes.

La señalización debe cumplir la norma UNE 23035-4, incorporando iluminación de emergencia autónoma con una duración mínima de una hora sin suministro eléctrico. Los recorridos de evacuación deben permanecer libres de obstáculos y claramente identificados mediante pictogramas fotoluminiscentes.

Sistemas de detección y alarma contra incendios

En garajes de gran superficie, la instalación de detectores automáticos de humo o temperatura resulta obligatoria. Estos dispositivos deben estar conectados a una central de incendios capaz de activar alarmas acústicas, sistemas de ventilación y mecanismos de sectorización.

La detección temprana es determinante para reducir daños. Los sistemas deben someterse a mantenimiento semestral y revisión anual por empresas autorizadas, registrando cada actuación durante un período mínimo de diez años.

Control de humos y ventilación mecánica

La acumulación de humos tóxicos representa uno de los mayores riesgos durante un incendio. Por ello, los garajes subterráneos requieren ventilación forzada mediante conductos resistentes al fuego, con activación automática en caso de detección de incendio.

La renovación mínima de aire debe permitir la extracción eficaz de gases calientes, mejorando la visibilidad y facilitando la intervención de los equipos de emergencia. En determinadas configuraciones arquitectónicas, se exigen sistemas de extracción sectorizada para optimizar el control del humo.

Nuevos desafíos ante la proliferación de vehículos eléctricos

El crecimiento de la movilidad eléctrica introduce riesgos adicionales vinculados a las baterías de ion-litio, cuya combustión puede generar temperaturas extremadamente elevadas y fenómenos de reignición.

Los puntos de recarga deben incorporar protecciones frente a sobrecargas y cortocircuitos, así como sistemas automáticos de desconexión en caso de emergencia. Algunas comunidades autónomas ya desarrollan normativas complementarias que regulan distancias mínimas entre cargadores, sistemas de detección térmica específica y protocolos de actuación diferenciados.

Mantenimiento obligatorio y régimen sancionador

El RIPCI establece revisiones periódicas obligatorias:

  • Extintores: comprobación trimestral y revisión anual.
  • BIEs y sistemas de detección: mantenimiento semestral.
  • Ventilación mecánica: inspección periódica certificada.

El incumplimiento puede derivar en sanciones económicas y responsabilidades penales si se produce un siniestro con daños personales o materiales. La conservación de registros durante diez años constituye un requisito indispensable para demostrar el correcto mantenimiento.

Compromiso con la seguridad estructural y la protección de vidas

La normativa contra incendios en garajes responde a criterios técnicos rigurosos destinados a preservar la integridad de las personas y del patrimonio inmobiliario. La correcta aplicación de medidas de protección pasiva, la instalación de sistemas activos eficaces y el mantenimiento periódico garantizan entornos más seguros y preparados ante emergencias.

La evolución tecnológica, especialmente con la implantación del vehículo eléctrico, exige actualización constante de protocolos y soluciones técnicas avanzadas. Solo mediante el cumplimiento estricto de las exigencias reglamentarias se logra una infraestructura adaptada a los nuevos riesgos y alineada con los estándares actuales de seguridad.

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