Desalojo definitivo de una nave histórica en Vigo tras incendios, accidentes mortales y años de abandono. Un edificio marcado por el peligro, la degradación y decisiones urgentes.
El reciente desalojo y tapiado de la antigua nave industrial situada en la calle Jacinto Benavente de Vigo ha puesto fin, al menos temporalmente, a una de las situaciones urbanas más críticas de la ciudad. La estructura, levantada a principios de los años 70 y vinculada en su día a la actividad frigorífica del grupo empresarial Pescanova, acumulaba décadas de deterioro, episodios de riesgo extremo y una creciente preocupación social. Con cerca de 21.000 metros cuadrados, este inmueble se había convertido en el mayor símbolo del abandono industrial en la zona de Beiramar.
Durante los últimos años, el edificio fue escenario de incendios reiterados, ocupaciones ilegales y accidentes graves, incluyendo la pérdida de varias vidas humanas. La actuación ejecutada por la Policía Local responde a una orden judicial que calificaba la situación como un riesgo “grave, real y objetivo” para quienes habitaban el interior y para el entorno urbano. El tapiado representa una medida de contención urgente ante una degradación estructural y social que había alcanzado niveles críticos.
Ignifugaciones: clave para evitar tragedias en infraestructuras abandonadas
El estado de la nave evidenciaba la ausencia total de medidas de ignifugaciones, lo que facilitó la rápida propagación de incendios en múltiples ocasiones. Materiales inflamables, restos de embalaje, productos químicos y revestimientos deteriorados crearon un entorno altamente peligroso donde cualquier chispa podía desencadenar un desastre. La falta de intervención preventiva agravó una situación que ya era insostenible desde el punto de vista de la seguridad.
Los bomberos alertaron en repetidas ocasiones sobre la necesidad de retirar elementos combustibles y aplicar soluciones técnicas que redujeran el riesgo de fuego. Sin embargo, la inacción prolongada permitió que el edificio se transformara en un foco constante de emergencias. La inexistencia de protocolos de protección contra incendios convirtió cada episodio en una amenaza de gran magnitud, especialmente considerando la presencia habitual de personas en el interior.
La ausencia de mantenimiento que agravó la crisis
La falta de intervención por parte de una empresa de ignifugaciones especializada dejó al descubierto la negligencia en la gestión del inmueble. La propiedad, obligada desde 2022 a ejecutar medidas de seguridad, ignoró reiteradamente las órdenes municipales, acumulando sanciones por el deficiente estado de conservación. Esta ausencia de actuación técnica contribuyó directamente a la sucesión de incendios y situaciones de riesgo extremo.
El edificio no solo carecía de sistemas de protección pasiva contra el fuego, sino que tampoco disponía de mantenimiento estructural adecuado. Esto generó un entorno en el que cualquier incidente menor podía escalar rápidamente. La intervención profesional en materia de seguridad habría reducido significativamente los riesgos, evitando tanto daños materiales como pérdidas humanas.
Incendios recurrentes y ocupación: una combinación explosiva
El año 2023 marcó el punto más crítico en la historia reciente del inmueble. En enero se registró un primer incendio, seguido de un segundo de gran magnitud que afectó directamente al revestimiento de las cámaras frigoríficas. Las investigaciones apuntaron a las personas que ocupaban el espacio como responsables indirectos, debido al uso de hogueras improvisadas para combatir el frío.
En febrero, un nuevo incendio se originó tras la quema de muebles abandonados. En agosto, otro episodio fue controlado gracias a la rápida intervención de los servicios de emergencia y a las condiciones meteorológicas, que evitaron la expansión de las llamas. Cada uno de estos incidentes reflejaba un patrón claro: la combinación de abandono estructural y ocupación sin control generaba un entorno altamente volátil, tal como se menciona en esta entrada del portal comprarextintores.es.
Accidentes graves y pérdida de vidas humanas
La nave no solo fue escenario de incendios, sino también de accidentes extremadamente peligrosos. En 2024, los bomberos rescataron a una mujer que había caído en un pozo de aproximadamente tres metros de profundidad con agua en su interior. Este suceso evidenció la falta de medidas de seguridad básicas en un espacio completamente degradado.
El caso más trágico fue el fallecimiento de un hombre de 42 años, quien perdió la vida tras caer desde una zona elevada del edificio. Este hecho se sumó a otros incidentes, como el rescate de personas atrapadas en la cubierta o enfrentamientos violentos entre ocupantes, que terminaron con heridos graves y detenciones.
Intervención policial y ejecución judicial
El desalojo ejecutado recientemente fue el resultado de años de advertencias y procedimientos administrativos. La Policía Local, en cumplimiento de una orden judicial, accedió al interior del inmueble para desalojar a entre 20 y 30 personas que lo ocupaban ilegalmente. Posteriormente, se procedió al tapiado completo del edificio para impedir nuevos accesos.
La actuación se llevó a cabo bajo criterios de urgencia, priorizando la seguridad de las personas y la estabilidad del entorno urbano. Las autoridades destacaron que la situación no podía prolongarse más, dadas las condiciones de insalubridad y peligro constante.
Un pasado industrial que dio paso al abandono
Construida en la década de los 70, la nave fue en su momento un referente industrial, albergando instalaciones frigoríficas de gran capacidad. Su ubicación estratégica en el frente marítimo de Vigo la convirtió en un punto clave para la actividad logística y alimentaria de la ciudad.
Con el paso del tiempo, la pérdida de actividad y la falta de inversión derivaron en un progresivo deterioro. La estructura quedó obsoleta, sin mantenimiento ni adaptación a nuevas normativas, lo que facilitó su ocupación y posterior degradación.
Transformación urbana: el futuro de Beiramar
El destino de este espacio ya está definido dentro del nuevo plan urbanístico. La antigua nave será demolida para dar paso a un ambicioso proyecto de transformación que incluirá viviendas, zonas verdes y equipamientos urbanos. Se prevé la construcción de aproximadamente 420 viviendas, de las cuales 130 estarán destinadas a protección pública.
La zona de Beiramar se perfila como un eje clave en la reconfiguración urbana de Vigo, con una nueva avenida moderna y edificaciones de alta calidad arquitectónica. El objetivo es recuperar el frente marítimo y convertirlo en un espacio atractivo, funcional y seguro.
Reordenación del entorno y mejora del paisaje urbano
El proyecto contempla la creación de una gran avenida urbana, diseñada para integrar el desnivel existente y mejorar la conexión entre diferentes áreas de la ciudad. Las edificaciones tendrán una altura máxima de seis plantas, aunque se permitirán excepciones en casos de valor arquitectónico singular.
Esta intervención no solo transformará el paisaje, sino que también contribuirá a dinamizar la economía local y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. La eliminación de espacios degradados y su sustitución por infraestructuras modernas representa un paso decisivo hacia una ciudad más sostenible.
De foco de riesgo a oportunidad urbana
El desalojo y tapiado de la antigua nave de Vigo marca el final de una etapa caracterizada por el abandono, el peligro y la inacción. Los incendios, accidentes y ocupaciones dejaron una huella profunda que evidenció la necesidad de intervenir con urgencia.
La transformación prevista abre una nueva oportunidad para redefinir el espacio, apostando por la seguridad, la modernización y el desarrollo urbano. La actuación no solo elimina un punto crítico, sino que sienta las bases para un futuro más ordenado, seguro y funcional en una de las zonas más estratégicas de la ciudad.

