El aparcamiento de Can Boada reabre con el 80% de plazas tras confirmarse el origen intencionado del incendio

El aparcamiento de Can Boada reabre con el 80% de plazas tras confirmarse el origen intencionado del incendio. Una reapertura parcial que llega antes de lo previsto tras el fuego provocado en Terrassa.

El aparcamiento subterráneo del Mercat de Can Boada, en Terrassa, podría recuperar su actividad de forma parcial en un plazo de uno o dos meses, muy por delante del año que se estimaba inicialmente tras el incendio que lo dejó fuera de servicio. La vuelta al funcionamiento estará condicionada a la limpieza del recinto, la reparación de las instalaciones eléctricas y la validación mediante informes técnicos de seguridad. 

A todo esto se suma un dato que ha marcado la investigación desde el principio: las imágenes captadas por las cámaras de vigilancia apuntan a que el fuego fue provocado de forma deliberada, descartando así los rumores que circularon inicialmente sobre un vehículo eléctrico como posible causa del siniestro.

La hoja de ruta para recuperar el aparcamiento

Los vecinos de Can Boada mantuvieron un encuentro con los administradores del aparcamiento para revisar el estado actual de la instalación y definir los próximos pasos. De esa reunión surgió un esquema de actuación basado en la progresividad: la reapertura comenzará por las plazas más alejadas del punto donde se originó el fuego, avanzando a medida que las obras lo permitan. La previsión es que, en una primera fase, el aparcamiento pueda recuperar aproximadamente el 80% de su capacidad, siempre que los trabajos avancen dentro de los plazos previstos.

Para no prolongar las molestias en el barrio, el Ajuntament de Terrassa ha asumido el compromiso de agilizar la tramitación de los permisos de obra, eliminando obstáculos administrativos que pudieran ralentizar el proceso. Por su parte, la compañía aseguradora del inmueble ha acordado adelantar unos 200.000 euros destinados a cubrir los costes generales de las intervenciones más urgentes. Sin embargo, la cobertura de los daños particulares sufridos por los usuarios y el peritaje estructural definitivo del edificio siguen pendientes de resolución.

Cuando los extintores no son suficientes: la importancia de la prevención activa

El incendio del aparcamiento de Can Boada ha reabierto el debate sobre la seguridad en instalaciones subterráneas y la eficacia real de los sistemas de protección contra incendios. Aunque este tipo de recintos está obligado a contar con extintores homologados y sistemas de detección automática, el origen intencionado del fuego pone de manifiesto que ningún equipamiento, por completo que sea, sustituye a una vigilancia activa y constante.

La presencia de cámaras de seguridad funcionando resultó determinante para que los peritos pudieran establecer la hipótesis del incendio provocado, lo que subraya la necesidad de integrar tecnología de monitorización junto a los medios tradicionales de extinción.

La capacidad del extintor 6 kg como recurso en aparcamientos urbanos

Uno de los aspectos que suele pasarse por alto en la revisión de planes de emergencia es el dimensionamiento correcto de los medios de extinción. Un extintor 6 kg es el equipo portátil más habitual en garajes y aparcamientos, tanto por su eficacia ante fuegos de clase A y B como por su manejabilidad en espacios con movilidad reducida entre vehículos. Sin embargo, su utilidad depende en gran medida de que el personal conozca su manejo y de que los dispositivos estén correctamente ubicados, señalizados y dentro del período de revisión reglamentaria.

En el caso de Can Boada, la magnitud del siniestro superó con creces lo que cualquier medio portátil podría haber contenido, lo que refuerza la idea de que la prevención y la respuesta coordinada con los servicios de emergencia son el verdadero eje de la seguridad en este tipo de instalaciones.

El acceso definitivo, supeditado a los informes técnicos

Más allá de la limpieza y las reparaciones eléctricas, el factor que marcará el ritmo definitivo de la reapertura será la validación técnica por parte de los peritos. El acceso de los usuarios quedará condicionado a que los informes de seguridad certifiquen que la estructura y las instalaciones cumplen con todas las garantías exigibles.

En paralelo, se estudiarán e implementarán nuevas medidas de seguridad orientadas a evitar que un incidente de similares características pueda repetirse, tal como puedes consultar en esta entrada del portal comprarextintores.es.

La empresa gestora, al margen de las declaraciones

La empresa administradora del aparcamiento, Ecomsa Comunitats, optó por no hacer declaraciones públicas ni confirmar la información difundida sobre la reapertura parcial ni sobre el anticipo económico de la aseguradora. Esta postura ha generado cierta incertidumbre entre los afectados, que esperan con impaciencia recuperar un servicio esencial para el día a día del barrio. La falta de comunicación oficial contrasta con la urgencia que los vecinos perciben ante una situación que se prolonga ya desde el día del incendio.

Un incidente que redefine las prioridades del barrio

El incendio del aparcamiento de Can Boada no ha sido solo un suceso puntual: ha evidenciado las carencias en materia de seguridad que pueden existir en infraestructuras de uso cotidiano y ha recordado a los vecinos de Terrassa lo dependientes que son de este tipo de servicios.

La perspectiva de recuperar el 80% de las plazas en apenas uno o dos meses es, sin duda, una buena noticia, pero no debería hacer olvidar que el proceso de recuperación completa —incluyendo el peritaje estructural definitivo y la cobertura de los daños individuales— tendrá aún por delante un camino largo y lleno de trámites que resolver.

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