El peligro de usar co2 en aceite ardiendo. Una descarga que puede no resolver el fuego.
Un incendio originado en una sartén, una freidora o cualquier recipiente con aceite a elevada temperatura presenta unas características que obligan a actuar con especial cautela. Las llamas pueden desaparecer durante unos instantes tras aplicar un agente extintor y, sin embargo, el combustible continuar suficientemente caliente como para volver a inflamarse.
La elección del medio de extinción adquiere así una relevancia determinante. No todos los equipos están diseñados para actuar sobre los mismos combustibles y utilizar uno inadecuado puede generar una falsa sensación de control. En el caso del aceite de cocina, además, una actuación brusca puede provocar la proyección del líquido caliente y ampliar rápidamente el área afectada.
El dióxido de carbono es un agente utilizado para determinados tipos de fuego, especialmente cuando existen equipos eléctricos o electrónicos. Sin embargo, sus características de actuación no lo convierten en una solución específica para los incendios protagonizados por aceites y grasas de cocina.
Qué ocurre cuando el aceite continúa caliente
La desaparición de las llamas no significa necesariamente que el incendio haya quedado completamente controlado. El aceite puede conservar una temperatura muy elevada incluso después de que la combustión visible se haya detenido. Cuando el agente extintor se dispersa y vuelve a existir suficiente oxígeno, el combustible puede recuperar las condiciones necesarias para arder.
Esta circunstancia explica uno de los principales riesgos de utilizar un sistema que no ha sido diseñado específicamente para este tipo de combustible. El comportamiento térmico del aceite es diferente al de otros materiales que pueden encontrarse en un incendio convencional.
El problema aumenta cuando el recipiente contiene una cantidad considerable de aceite. Una freidora profesional, por ejemplo, puede acumular varios litros de combustible caliente, de modo que una extinción momentánea de las llamas no garantiza que la temperatura haya descendido hasta niveles seguros.
La descarga del extintor también puede generar riesgos
Un extintor co2 libera dióxido de carbono mediante una descarga intensa y dirigida. Si se emplea incorrectamente sobre la superficie de una sartén o freidora con aceite ardiendo, la fuerza de la descarga puede alterar el líquido y provocar salpicaduras.
El aceite caliente proyectado fuera del recipiente puede alcanzar al trabajador o entrar en contacto con otros materiales combustibles. Si esas gotas continúan ardiendo, el fuego puede extenderse a zonas próximas, mobiliario, paredes o elementos situados alrededor del equipo de cocción.
Por esta razón, no resulta suficiente comprobar que un extintor está disponible cerca de una cocina. También es necesario conocer qué tipo de fuego puede combatir el equipo y cuáles son las limitaciones asociadas a su agente extintor.
Aceites y grasas: una clasificación específica
Los incendios que afectan a aceites y grasas de cocina pertenecen a la clase F, una categoría destinada a identificar este tipo concreto de combustible. La clasificación permite distinguir estos fuegos de otros escenarios, como los que afectan a materiales sólidos, líquidos inflamables, gases o determinados metales.
Esta diferenciación tiene consecuencias prácticas a la hora de seleccionar los medios de extinción. Un restaurante, una cafetería, un hotel o una cocina industrial pueden contar con diferentes fuentes de riesgo y cada una requiere una respuesta compatible con sus características.
El aceite sometido a altas temperaturas puede mantener una gran cantidad de energía térmica. Por ello, la capacidad del agente para controlar la combustión debe valorarse teniendo en cuenta tanto las llamas como el estado del combustible.
Qué características tiene un extintor para aceite
El extintor clase f está concebido específicamente para intervenir sobre incendios relacionados con aceites y grasas de cocina. Los agentes empleados en estos equipos están formulados para actuar sobre un combustible que puede encontrarse a temperaturas muy elevadas.
En determinados sistemas, el agente extintor puede generar una capa sobre la superficie del aceite que contribuye a aislar el combustible y controlar la combustión. En función del producto, puede producirse además un proceso de saponificación que favorece la formación de una barrera sobre la superficie.
La diferencia resulta especialmente relevante frente a una freidora con una carga importante de aceite. No se trata únicamente de hacer desaparecer la llama, sino de conseguir una extinción estable que reduzca la posibilidad de que el fuego vuelva a iniciarse.
El agua puede provocar una reacción especialmente peligrosa
Uno de los errores más graves ante un recipiente con aceite incendiado consiste en intentar apagarlo con agua. El contacto entre agua y aceite a una temperatura extremadamente elevada puede provocar una vaporización prácticamente instantánea.
La expansión del vapor puede expulsar violentamente el aceite fuera del recipiente y originar una llamarada. Por ese motivo, nunca debe arrojarse agua sobre una sartén o una freidora que esté ardiendo.
Tampoco resulta recomendable intentar transportar el recipiente hasta otro lugar. El movimiento puede provocar derrames, aumentar la superficie afectada y poner en peligro a las personas situadas alrededor.
El riesgo aumenta en las cocinas profesionales
Una cocina industrial reúne diferentes equipos que pueden verse implicados en un incendio. Freidoras, planchas, fogones y otros aparatos de cocción pueden encontrarse instalados bajo una campana extractora con filtros y conductos que acumulan residuos grasos.
Cuando las llamas alcanzan esas zonas, el incidente puede dejar de estar limitado al recipiente donde comenzó. El fuego puede propagarse por elementos situados en la parte superior de la zona de cocción y afectar a otros componentes de la instalación.
Por ello, la protección de una cocina profesional debe contemplar los distintos puntos donde puede iniciarse o propagarse un incendio, especialmente cuando existen equipos que trabajan de forma continua con aceites y grasas a temperaturas elevadas.
Por qué no todos los extintores sirven para el mismo fuego
Un extintor destinado a determinados riesgos eléctricos no debe considerarse automáticamente adecuado para una freidora. La elección debe realizarse según la clasificación del equipo y las características del combustible.
También es necesario tener en cuenta que determinados agentes pueden dejar residuos, mientras que otros presentan propiedades diferentes durante y después de la descarga. Estas características hacen que la selección del equipo dependa del escenario concreto.
La identificación correcta del riesgo permite establecer qué medios son apropiados para cada zona de una instalación. En una cocina pueden coexistir diferentes tipos de fuego, por lo que un único agente no necesariamente cubre todas las necesidades existentes.
El peligro de subestimar un fuego de aceite
El peligro aceite ardiendo no se limita a la llama visible. La elevada temperatura del combustible, las posibles salpicaduras y la capacidad del aceite para volver a inflamarse convierten estos incendios en situaciones que requieren medios adecuados y una actuación prudente.
En una cocina doméstica, el volumen de combustible puede ser reducido, pero en instalaciones profesionales las cantidades de aceite utilizadas pueden ser mucho mayores. La presencia de freidoras, campanas, filtros y conductos añade además nuevos puntos susceptibles de verse afectados.
Qué hacer si arde una sartén con aceite
Ante un pequeño fuego localizado en una sartén, siempre que pueda hacerse sin exponerse a las llamas, resulta fundamental evitar cualquier acción que provoque el movimiento del aceite. Si es seguro hacerlo, puede cortarse la fuente de calor y cubrir el recipiente con una tapa adecuada que lo cierre completamente.
La tapa no debe retirarse inmediatamente después de que desaparezcan las llamas, ya que el aceite puede continuar a una temperatura elevada. Si el fuego aumenta, alcanza otros elementos o impide una actuación segura, la prioridad debe ser abandonar la zona y solicitar asistencia a los servicios de emergencia. En España, el número general de emergencias es el 112.

