Nueva campana de extracción con extinción automática: ¿cumple la normativa o debo cambiarla? Heredar una cocina equipada no garantiza que el sistema de extinción siga siendo válido.
Comprar o traspasar un bar implica revisar mucho más que la licencia, el estado de la maquinaria o las condiciones del local. Bajo la campana extractora puede quedar una instalación que cumpla los requisitos necesarios para continuar con la actividad o, por el contrario, un equipo con revisiones pendientes, documentación incompleta o una cobertura que ya no se ajusta a la cocina.
La respuesta depende de su estado y de las condiciones de uso. Un cambio de titularidad no obliga, por sí solo, a sustituir un sistema de extinción correctamente instalado y mantenido. Sin embargo, si existen defectos, faltan documentos esenciales o se modifica la disposición de los aparatos de cocción, será necesario estudiar su adaptación o posible sustitución.
Para quien está a punto de abrir un establecimiento, comprobar estos aspectos antes de firmar puede evitar gastos inesperados y problemas posteriores con las instalaciones.
Qué exige la normativa al asumir un bar con una campana instalada
El Código Técnico de la Edificación, en su documento básico de Seguridad en caso de Incendio (CTE DB-SI), establece requisitos de protección para las cocinas de establecimientos de pública concurrencia. Entre ellos figura la instalación de sistemas de extinción automática cuando se superan determinados umbrales de potencia.
Como criterio general, las cocinas cuya potencia instalada supera los 50 kW deben disponer de un sistema de extinción automática conforme a las condiciones aplicables. Para calcular la potencia a estos efectos, las freidoras y sartenes basculantes se computan a razón de 1 kW por litro de capacidad, según el criterio establecido en el CTE DB-SI.
Por su parte, el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI), aprobado mediante el Real Decreto 513/2017, regula las condiciones de instalación y mantenimiento de estos equipos. La empresa instaladora debe estar habilitada y la instalación debe contar con la documentación correspondiente.
También deben comprobarse las condiciones de la licencia de actividad y las posibles exigencias municipales. Una cocina que ya dispone de un sistema incorporado a su documentación no queda exenta de mantenerlo por el mero hecho de que cambie el propietario.
Extinción automática en la campana: los documentos que debes exigir antes de comprar
Antes de cerrar el traspaso, conviene solicitar al anterior titular el certificado de instalación, la ficha técnica, el manual del fabricante y las actas de mantenimiento. Estos documentos permiten comprobar qué aparatos están protegidos, qué agente extintor utiliza el equipo y cuándo deben sustituirse determinados componentes.
El contrato de mantenimiento también debe revisarse, aunque esté vigente. La existencia de un contrato no demuestra por sí sola que las inspecciones se hayan realizado correctamente. Las fechas de las últimas intervenciones y las anotaciones de la etiqueta del equipo deben coincidir con la documentación aportada.
Si falta el certificado de instalación, una empresa habilitada tendrá que evaluar la situación y determinar si el sistema puede regularizarse. Cuando no sea posible acreditar su adecuación o legalizarlo, puede ser necesario instalar uno nuevo. Este gasto debería valorarse durante la negociación económica del traspaso, antes de asumir compromisos definitivos.
Extinción automática cocinas: quién debe realizar las revisiones y con qué frecuencia
El mantenimiento de una instalación de extinción automática cocinas no se limita a comprobar que el depósito y las tuberías siguen en su sitio. También es necesario verificar los dispositivos de detección, los mecanismos de disparo, las boquillas y el sistema encargado de interrumpir el suministro de gas o electricidad cuando se produce una descarga.
El RIPCI establece operaciones de mantenimiento con distintas periodicidades. Como referencia general, las comprobaciones trimestrales y semestrales contempladas en sus tablas deben organizarse según el tipo de instalación y las operaciones asignadas al titular o a la empresa mantenedora. Además, corresponde a una empresa habilitada realizar las revisiones que le atribuye el reglamento, respetando las especificaciones del fabricante.
En las inspecciones deben revisarse, entre otros elementos, el estado de las tuberías, los soportes, los detectores térmicos, las boquillas y los mecanismos de accionamiento. También se comprueba el funcionamiento del corte de suministro de energía de los aparatos protegidos.
Una válvula modificada o un mecanismo desconectado puede comprometer la eficacia del conjunto. Por eso, cualquier intervención sobre el sistema debe quedar en manos de personal cualificado, con constancia documental de los trabajos realizados.
Extinción cocinas: qué componentes pueden necesitar una sustitución
No todos los elementos de una instalación tienen la misma vida útil. El agente extintor, los cartuchos impulsores, los detectores térmicos y determinados componentes sometidos a presión pueden requerir sustitución o pruebas periódicas.
Los plazos dependen de las características del equipo, de las instrucciones del fabricante y de las operaciones previstas en la normativa aplicable. La etiqueta del depósito, el marcado de los recipientes y las actas de mantenimiento son referencias esenciales para determinar si existe alguna actuación pendiente.
También conviene prestar atención a los sistemas de extinción cocinas antiguos que utilizan polvo o dióxido de carbono. La capacidad para apagar una llama no garantiza por sí sola una protección adecuada frente a los riesgos de una cocina profesional, donde los aceites y las grasas pueden alcanzar temperaturas elevadas y volver a inflamarse.
Los sistemas diseñados para cocinas comerciales pueden emplear agentes húmedos específicos para fuegos de grasas y aceites. La UNE-EN 17446 constituye una referencia técnica para los sistemas de extinción de incendios en cocinas comerciales. Si la instalación heredada es antigua, la empresa mantenedora debe valorar su idoneidad para los aparatos y las condiciones de trabajo actuales.
Cambiar una freidora de sitio puede dejar una zona sin cobertura
Uno de los errores más fáciles de pasar por alto durante la reforma de un bar consiste en asumir que el sistema protege toda la cocina de manera uniforme. En realidad, las boquillas se distribuyen para cubrir aparatos y zonas concretas, de acuerdo con las características de la instalación.
Mover una freidora medio metro, sustituir una plancha por una parrilla o incorporar una nueva superficie de cocción puede alterar esa cobertura. También pueden influir los cambios en la campana de extracción, los filtros o los conductos, puesto que las boquillas destinadas a proteger estos espacios forman parte de un diseño determinado.
Antes de modificar la línea de cocción, es necesario solicitar una evaluación a una empresa instaladora habilitada. Esta podrá determinar si basta con adaptar las boquillas, si hay que aumentar la capacidad de agente extintor o si procede emitir un nuevo certificado de instalación.
Además, una reforma puede afectar a las condiciones recogidas en la licencia de actividad y exigir trámites municipales. Por tanto, resulta aconsejable revisar el proyecto de la cocina antes de comprar nuevos aparatos o encargar cambios en la campana.
Planificar el equipamiento sin comprometer la instalación
La distribución del mobiliario y de los equipos influye directamente en la organización de una cocina profesional. Al adquirir mesas de trabajo, superficies de apoyo o maquinaria nueva, conviene definir previamente dónde se colocará cada elemento y qué espacio necesitará para funcionar correctamente.
En este proceso, Mi Mobiliario Hostelería puede servir como referencia para consultar opciones de mobiliario y equipamiento destinado a establecimientos hosteleros. La elección de los productos debe coordinarse con las dimensiones del local, las necesidades de trabajo y la disposición de los aparatos de cocción.
Si el proyecto contempla cambiar de ubicación una freidora, añadir una plancha o reorganizar la zona caliente, la distribución definitiva debe comunicarse a la empresa responsable de la instalación de extinción. De este modo, el equipamiento elegido y la protección de la campana podrán ajustarse a la configuración prevista antes de comenzar la actividad.
¿Conservar, adaptar o sustituir el sistema? Tres situaciones que marcan la decisión
La decisión final debe basarse en la documentación, el estado de conservación y la correspondencia entre el diseño del sistema y la cocina que va a utilizarse.
- Conservarlo: cuando dispone de certificado, el mantenimiento está al día y los aparatos siguen en las posiciones previstas.
- Ponerlo al día: cuando la instalación es adecuada, pero existen revisiones pendientes o componentes que deben sustituirse.
- Adaptarlo: cuando se modifica la distribución de los equipos o se incorporan aparatos que requieren una cobertura diferente.
- Sustituirlo: cuando no puede regularizarse, no resulta adecuado para el riesgo existente o no es viable mantenerlo por falta de repuestos.
La valoración debe realizarla una empresa habilitada, que pueda justificar por escrito las actuaciones necesarias. Su informe también permite calcular el coste de las reparaciones o de una eventual sustitución y utilizar esa cifra como referencia durante la negociación del traspaso.
Qué revisar antes de firmar el traspaso del establecimiento
Antes de asumir la titularidad, es recomendable disponer del certificado de instalación, el manual del fabricante, el contrato de mantenimiento y las actas de las últimas revisiones. También hay que comprobar las fechas de sustitución de los componentes que lo requieran, el estado del mecanismo de disparo y el funcionamiento del corte de gas o electricidad.
La correspondencia entre las boquillas y los aparatos que se instalarán merece una comprobación específica, sobre todo si está prevista una reforma de la cocina. Si todavía no se ha definido la distribución definitiva, lo prudente es aplazar cualquier modificación hasta que una empresa especializada haya evaluado sus consecuencias.
La clave está en comprobar el sistema antes de adquirir el negocio
Una instalación que cumple los requisitos y mantiene su cobertura puede continuar en servicio sin necesidad de cambiarla únicamente por el traspaso. Cuando faltan garantías técnicas o se modifica la cocina, la revisión previa permite determinar qué actuaciones hacen falta y evitar que una inversión inesperada retrase la apertura.

