Calcinado el antiguo restaurante Adega do Emilio en As Caldas. Las llamas arrasan un inmueble cerrado desde 2020 en la avenida de As Caldas.
Un incendio declarado este jueves en el antiguo restaurante Adega do Emilio, situado en la avenida de As Caldas, en el barrio ourensano de A Ponte, dejó el inmueble seriamente afectado y provocó una intensa humareda visible desde distintos puntos de la zona. El establecimiento llevaba varios años sin actividad, después de cerrar definitivamente sus puertas en 2020.
El fuego movilizó a los servicios de emergencia, con los bomberos desplazados hasta el lugar para controlar las llamas y evitar que el incendio pudiera extenderse a otras zonas del edificio o a inmuebles próximos. La intervención se produjo mientras el humo se propagaba por el entorno de este tramo de la avenida de As Caldas.
Por el momento, no han trascendido las causas que originaron el incendio, ni se ha concretado el alcance definitivo de los daños ocasionados en el inmueble. La actuación de los equipos de emergencia permitió trabajar sobre un edificio que llevaba años vacío y sin actividad hostelera.
¿Qué ocurrió en el antiguo establecimiento?
El incendio afectó al número 11 de la avenida de As Caldas, una dirección estrechamente ligada durante décadas a la actividad de A Adega do Emilio. El local había dejado atrás su etapa como restaurante años antes, pero conservaba el recuerdo de uno de los establecimientos hosteleros con mayor trayectoria de esta zona de Ourense.
Las llamas encontraron un inmueble sin actividad desde hacía tiempo, circunstancia que también condiciona las labores de intervención cuando se produce una emergencia. La ausencia de actividad cotidiana implica que no exista personal trabajando en el interior que pueda advertir rápidamente una incidencia o alertar de sus primeras señales.
La columna de humo generada por el fuego convirtió el suceso en uno de los episodios más destacados de la jornada en A Ponte. Los bomberos centraron sus esfuerzos en sofocar el incendio y asegurar el entorno mientras se evaluaban los daños producidos.
Más de 25 años ligados a la hostelería ourensana
A Adega do Emilio abrió sus puertas el 11 de diciembre de 1994 de la mano del hostelero ourensano Emilio Paradela Feijóo. El restaurante ocupó un espacio con una historia anterior a la propia actividad gastronómica, ya que el inmueble había sido una antigua hospedería y caballeriza del siglo XIX.
Aquella construcción mantenía elementos arquitectónicos que contribuían a darle una identidad propia, entre ellos muros de piedra y vigas de madera, además de varios comedores y un patio interior. Durante sus años de funcionamiento, el restaurante se hizo conocido por una propuesta basada en productos y recetas vinculadas a la gastronomía gallega.
En su carta tuvieron protagonismo productos como la ternera gallega, los chuletones a la piedra, el bacalao, el pulpo y las empanadas. La trayectoria del negocio se prolongó durante más de dos décadas, hasta que diferentes circunstancias desembocaron finalmente en su cierre.
¿Cómo cambió la historia del restaurante tras la muerte de su fundador?
El fallecimiento de Emilio Paradela Feijóo, en 2014, abrió una nueva etapa para el establecimiento. Dos años después, en 2016, el hostelero Pablo Domínguez tomó las riendas del negocio y lo puso nuevamente en funcionamiento bajo el nombre de A Adega das Caldas.
La nueva etapa conservó buena parte de la identidad del antiguo restaurante, tanto en la estética del establecimiento como en la orientación gastronómica. Sin embargo, la evolución del negocio terminó marcada por las dificultades económicas asociadas a la pandemia.
En octubre de 2020 se produjo el cierre definitivo del restaurante, poniendo punto final a 26 años de actividad en la avenida de As Caldas. Desde entonces, el inmueble permanecía sin uso hasta el incendio registrado este jueves. Comparte esta entrada y sigue leyendo más reportajes en comprarextintores.es.
Un recurso clave ante un fuego en sus primeros momentos
Ante un conato, disponer de un extintor adecuado puede resultar clave para actuar a tiempo mientras llegan los servicios de emergencia, siempre que las circunstancias permitan intervenir con seguridad. Estos equipos están concebidos para combatir pequeños focos de fuego en su fase inicial y evitar que evolucionen rápidamente.
Su utilización, sin embargo, debe quedar limitada a situaciones en las que no exista riesgo para las personas y sea posible mantener una vía de salida segura. Cuando las llamas adquieren mayores dimensiones o generan una elevada concentración de humo, la actuación corresponde a los servicios especializados.
¿Por qué los equipos contra incendios requieren atención periódica?
Los extintores constituyen uno de los elementos habituales de primera intervención en establecimientos y edificios que cuentan con medidas de protección frente al fuego. Su eficacia depende de que sean adecuados para el riesgo existente, permanezcan correctamente ubicados y se sometan a las revisiones y operaciones de mantenimiento que correspondan.
En un local que permanece cerrado durante años, las condiciones del inmueble pueden cambiar sustancialmente. Por ello, cualquier reapertura o nuevo uso de un espacio de estas características exige revisar sus instalaciones y comprobar que los medios de protección contra incendios responden a las exigencias aplicables.
Un nuevo incendio en un edificio sin actividad
El fuego de la avenida de As Caldas se suma a otros episodios registrados recientemente en inmuebles sin uso de la ciudad. A finales de mayo, otro edificio abandonado situado en la calle Basilio Álvarez, también en A Ponte y próximo a la zona, sufrió un incendio que provocó importantes daños.
La sucesión de estos sucesos vuelve a situar los edificios vacíos en el centro de la atención ciudadana. Son espacios que, con el paso de los años, pueden deteriorarse y quedar expuestos a diferentes riesgos, especialmente cuando permanecen cerrados y sin actividad.
Ahora serán las investigaciones y las comprobaciones posteriores las que permitan determinar cómo comenzó el fuego en el antiguo restaurante Adega do Emilio y cuál ha sido exactamente la magnitud de los daños. El inmueble queda así marcado por un nuevo capítulo, esta vez muy distinto de los más de 25 años en los que sus fogones estuvieron vinculados a la vida hostelera de A Ponte.

